viernes, 15 de abril de 2011

Francisco Umbral

Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco Umbral (Madrid, 11 de mayo de 1932, Boadilla del Monte, Madrid, 28 de agosto de 2007) fue un poeta, periodista, novelista, biógrafo y ensayista español.



Biografía

Nació en Madrid, en el hospital benéfico de la Maternidad, entonces situado en la calle Mesón de Paredes, en el barrio de Lavapiés, el 11 de mayo de 1932, según ha dejado acreditado la profesora Anna Caballé Masforroll en su biografía Francisco Umbral. El frío de una vida. Su madre residía en Valladolid, pero se desplazó hasta Madrid para dar a luz con el fin de evitar las habladurías, ya que era madre soltera. El despego y distanciamiento de su madre respecto a él habría de marcar su dolorida sensibilidad. Pasó sus primeros cinco años en la localidad de Laguna de Duero y fue muy tardíamente escolarizado, según se dice por su mala salud, cuando ya contaba diez años; no terminó la educación general porque ello exigía presentar su partida de nacimiento y desvelar su origen. El niño era sin embargo un lector compulsivo y autodidacta de todo tipo de literatura, y empezó a trabajar a los catorce años como botones en un banco.

En Valladolid comenzó a escribir en la revista Cisne, del S.E.U., y asistió a lecturas de poemas y conferencias. Emprendió su carrera periodística en 1958 en El Norte de Castilla promocionado por Miguel Delibes, quien se dio cuenta de su talento para la escritura. Más tarde se traslada a León para trabajar en la emisora La Voz de León y en el diario Proa y colaborar en El Diario de León. Por entonces sus lecturas son sobre todo poesía, en especial Juan Ramón Jiménez y poetas de la Generación del 27, pero también Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna y Pablo Neruda.

En 1959 se casó con María España Suárez Garrido, posteriormente fotógrafa de El País, y ambos tuvieron un hijo, «Pincho», que falleció con tan sólo seis años de leucemia, hecho del que nació su libro más lírico, dolido y personal: Mortal y rosa (1975). Eso inculcó en el autor un característico talante altivo y desesperado, absolutamente entregado a la escritura, que le ha suscitado no pocas polémicas y enemistades.




En 1961 marchó a Madrid como corresponsal del suplemento cultural y chico para todo de El Norte de Castilla, y allí frecuentó la tertulia del Café Gijón, en la que recibiría la amistad y protección de los escritores José García Nieto y, sobre todo, de Camilo José Cela, gracias al cual publicaría sus primeros libros. Describiría esos años en La noche que llegué al café Gijón. Se convertiría en pocos años, usando los seudónimos Jacob Bernabéu y Francisco Umbral, en un cronista y columnista de prestigio en revistas como La Estafeta Literaria, Mundo Hispánico (1970-1972), Ya, El Norte de Castilla, Por Favor, Siesta, Mercado Común, Bazaar (1974-1976), Interviú, La Vanguardia, etcétera, aunque sería principalmente por sus columnas en los diarios El País (1976-1988), en Diario 16, en el que empezó a escribir en 1988, y en El Mundo, en el que escribió desde 1989 la sección Los placeres y los días. En El País fue uno de los cronistas que mejor supo describir el movimiento contracultural conocido como movida madrileña. Alternó esta torrencial producción periodística con una regular publicación de novelas, biografías, crónicas y autobiografías testimoniales; en 1981 hizo una breve incursión en el verso con Crímenes y baladas. En 1990 fue candidato, junto a José Luis Sampedro, al sillón F de la Real Academia Española, apadrinado por Camilo José Cela, Miguel Delibes y José María de Areilza, pero fue elegido Sampedro.

Ya periodista y escritor de éxito, colaboró con los periódicos y revistas más variadas e influyentes en la vida española. Esta experiencia está reflejada en sus memorias periodísticas Días felices en Argüelles (2005). Entre los diversos volúmenes en que ha publicado parte de sus artículos pueden destacarse en especial Diario de un snob (1973), Spleen de Madrid (1973), España cañí (1975), Iba yo a comprar el pan (1976), Los políticos (1976), Crónicas postfranquistas (1976), Las Jais (1977), Spleen de Madrid-2 (1982), España como invento (1984), La belleza convulsa (1985), Memorias de un hijo del siglo (1986), Mis placeres y mis días (1994).

En el año 2003, sufrió una grave neumonía que hizo temer por su vida. Murió de un fallo cardiorrespiratorio el 28 de agosto de 2007 en el hospital de Montepríncipe, en la localidad de Boadilla del Monte (Madrid), a los 75 años de edad.

Estilo literario

Su calidad literaria viene dada por su fecundidad creativa, su sensibilidad lingüística y la extrema originalidad de su estilo, muy impresionista, de sintaxis muy suelta, metafóricamente muy elaborado y complejo, flexible para los matices más esquivos de la actualidad, abundante en neologismos y alusiones intertextuales y, en suma, de una exigente calidad lírica y estética. Esta particularidad le hace especialmente intraducible y en consecuencia es un autor apenas vertido a otros idiomas y casi desconocido en el extranjero. Francisco Umbral es «uno de los primeros prosistas de la lengua española del siglo XX», según Fernando Lázaro Carreter, y Miguel Delibes lo califica como «el escritor más renovador y original de la prosa hispánica actual».

Como articulista practicó una especie de costumbrismo antiburgués que no renunciaba al yo más intensamente romántico e intentaba dar a lo cotidiano, en palabras de Novalis, la dignidad de lo desconocido, mezclando calle y cultura e impregnándose a veces de una desolada ternura. Como cronista político Umbral hizo gala, además, de una gran acidez y mordacidad y una increíble intuición para captar la epidermis oculta de los asuntos. En 1993 se vio envuelto en una agria polémica por llamar «paletos» a las personas de Aranda de Duero en el programa Queremos saber, de Antena 3. El candidato a la presidencia del gobierno José María Aznar había sido recibido en esta localidad en loor de multitudes mientras que Felipe González había sido abucheado en la Universidad por esos mismos días. En ese mismo programa se produjo también la célebre anécdota, con Mercedes Milá, de "yo he venido aquí a hablar de mi libro"

Otros pasajes de su trayectoria columnística quedan expuestos en el libro "Ladrón de Fuego", de Gómez Calderón, profesor de la Universidad de Málaga que, hasta la fecha, ha realizado la aproximación más completa a la retórica del fecundo escritor madrileño.

Narrativa

Su extensa producción narrativa, en la que resaltan los aspectos autobiográficos, está formado por una larga lista de títulos.




Desde 1985 Umbral inició una serie de novelas sobre los hechos más importantes de la historia de España en el siglo XX, a semejanza de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós para el siglo XIX.

Poesía

- Crímenes y baladas.Antología de prosas líricas (1981)
- Obra poética 1981-2001 (2009)

Las Palabras

Las palabras son gemas de la tribu,
reliquias muy locuaces que nos cuentan la vida.
Las palabras componen un idioma,
son la camisa azul de la serpiente
en que ondula un idioma y dice cosas.
Humanidades eran las palabras
cuando Grecia abjuraba de sus dioses,
o cuando Roma ardió en sus paganías.
Pero el hombre se va quedando solo,
catarroso entre máquinas y sombras,
silencioso ante el grito de la imagen.
Las palabras hicieron las ciudades,
las llenaron de pájaro y mercado,
mas ahora se reniega de los nombres,
el hombre de Occidente se suicida
clavándose un adverbio entre los ojos,
y tanta telegenia y tanto fierro
funcionan para nadie a todas horas
mientras un hombre triste, quizá un loco,
trabaja con primor su endecasílabo.

Poema perteneciente a su libro "Obra poética"

Ensayos y crónicas

También escribió un ensayismo muy personal en títulos como La escritura perpetua (De Rubén Darío a Cela) (1989), Diccionario de literatura (1995), o Los alucinados (2001). En Cela: un cadáver exquisito (2002), ofrece su personal interpretación del que fue su protector y amigo y en ¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary? (2003) ofrece una colección de cuarenta semblanzas breves de sus escritores preferidos. Como cronista, publicó Y Tierno Galván subió a los cielos (1990) donde analiza líricamente la transición política de España desde el fallecimiento de Franco en 1975 hasta el entierro de uno de los alcaldes más queridos de Madrid en 1986; en El socialfelipismo: la democracia detenida (1991) y La década roja (1993), desmenuza la presidencia ejercida por Felipe González y en La República bananera USA, que versa sobre los hechos ocurridos el 11 de septiembre en Nueva York, la guerra de los Estados Unidos en Afganistán y el gobierno de George Bush (2002). Su preocupación por el lenguaje se muestra en el Diccionario para pobres (1977), el Diccionario cheli (1983) o Las palabras de la tribu (1994).




Biografías y autobiografías

Ha publicado además ensayos biográficos y literarios con puntos de vista originales sobre autores clásicos de la literatura del XIX y del XX, como Larra, anatomía de un dandy (1965), Lorca, poeta maldito (1968).



Ramón y las vanguardias (1978) y Valle-Inclán: los botines blancos de piqué (1997) y otras más bien divulgativas como Valle-Inclán (1968); Lord Byron (1969); Miguel Delibes (1970)



-Trabajo realizado por:
José María Muñoz de la Rosa y José Antonio Marin Cabral 2º BACH A
-Información extraida de: "Biografía de Francisco Umbral".
-Imágenes: Google Images.

Lola Flores, sociología de la petenera (1971). Un capítulo especial en este apartado lo ocupan los libros autobiográficos, aunque la autobiografía inunda también toda su obra narrativa y periodística, entre los que cabe destacar La noche que llegué al café Gijón (1977), Memorias eróticas (Los cuerpos gloriosos) (1992), El hijo de Greta Garbo (1977) y sus memorias periodísticas Días felices en Argüelles (2005).

No hay comentarios:

Publicar un comentario